TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD

El trastorno límite de la personalidad (tlp) se caracteriza porque las emociones cambian sin que la persona sepa por qué, aparecen sentimientos de gran intensidad ante acontecimientos insignificantes (inestabilidad emocional). A la persona le resulta casi imposible definirse, saber qué le gusta, mantener la motivación en algo (inestabilidad en la identidad).

Respecto a las relaciones con los demás, experimenta contradicciones en sus sentimientos, en la visión que tiene de aquellos que la rodean, pudiendo pasar de idolatrarlos a rechazarlos de un día para otro (inestabilidad interpersonal). Cuando se encuentran en situaciones de malestar emocional y de vacío, es muy característico que personas con tlp lleven a cabo comportamientos impulsivos, que terminen empeorando la situación.

Se trata de un trastorno que provoca mucho sufrimiento en la persona, a quién le cuesta comprenderse a sí misma, además de encontrar la comprensión por parte de los demás.

Por ello si te sientes identificada/o con estos síntomas te aconsejo te pongas en contacto con aquellos psicólogos que nos dedicamos al tratamiento del tlp, puesto que el asesoramiento y tratamiento psicológico es de gran ayuda en estas circunstancias.

PROCESO DE LA TERAPIA

Respecto al trastorno límite te propongo un tratamiento específico y especializado que te permita comprender el trastorno, adquirir habilidades para regular las emociones, disminuir los comportamientos impulsivos, mejorar las relaciones con aquellos que te rodean, iniciar y retomar proyectos vitales que favorecen la calidad de vida, etc.

Cuando mis pacientes llegan a terapia y me hacen esta consulta, les explico lo siguiente: les digo que probablemente a lo largo de su vida tendrán mayor sensibilidad emocional que otro tipo de personas, pero que no tiene por qué ser negativo si sabemos cómo regular estos sentimientos. Tener emociones más intensas supone un gran problema cuándo es la emoción la que dirige lo que pienso y hago y no puedo predecir qué haré dentro de dos días; cuándo no soy capaz de desconectar, salir de casa y continuar con el día que tenía planeado; cuándo tomo decisiones y actúo bajo la emoción del momento y después me arrepiento fervientemente por ello… Sin embargo, el día a día cambia de manera considerable cuando aprendo a manejar mis emociones, a confrontar los pensamientos que están en su base y a llevar a cabo comportamientos que me ayuden a sentirme mejor y no empeorar la situación. Si esto es algo que podemos aprender en terapia, quiere decir que se puede mejorar y llevar una vida normal.

Es importante tomarse los aspectos que se detallan a continuación con cautela, en caso de identificarnos con ellos se recomienda no dar por sentado que nuestra pareja tiene tlp, sino acudir a un experto que nos pueda asesorar al respecto.

  1. Te es difícil predecir cómo estará emocionalmente tu pareja al día siguiente porque sus emociones aparecen “de la nada” o cambian de repente.
  2. Tienes que medir lo que dices y haces porque pueden tener un efecto “catastrófico” en la otra persona (ataques de ira, rechazo, llantos, discusiones…) y actúes como actúes todo se volverá en tu contra.
  3. Vives con tu pareja momentos increíbles en los que suele ser cariñosa/o y momentos en los se muestra de una manera fría y te llega a decir cosas cómo que no sabe si se siente enamorada/o de ti…
  4. Sientes que tu pareja se comporta como el Doctor Jeckyl y Mister Hyde, porque en ocasiones es una persona divertida, agradable, cariñosa y en otros momentos es hiriente, fría/o, nos desprecia…
  5. Tienes la sensación de que hagas lo que hagas nunca cumples con las expectativas de la otra persona, nunca es suficiente, como si las reglas y lo que la otra persona esperara cambiara constantemente.
  6. En aquellos casos en los que has intentado terminar con la relación la persona evita frenéticamente que lo hagas pudiendo llegar al punto de amenazarte con hacerse daño.

Cuándo una persona es mayor de edad y no quiere acudir a consulta de manera rotunda, no podemos obligarla a ello. Sin embargo, nosotros como familiares podemos acudir a tratamiento con el objetivo de aprender a relacionarnos de forma más positiva y menos perjudicial con nuestro familiar. A través de la terapia podemos adquirir las habilidades necesarias para actuar ante sus cambios emocionales, ataques de ira, situaciones de conflicto, situaciones de crisis (en los que incluso el suicidio se plantea como una opción)… De esta manera no nos sentiremos perdidos/as sin saber qué hacer, sino que iremos aprendiendo a manejar las situaciones. Además la terapia será beneficiosa para aprender a regular las emociones que nos invaden (frustración, angustia, rabia…), a desligarnos de los pensamientos negativos y preocupaciones recurrentes, a retomar proyectos que habíamos abandonado por falta de energía, tiempo…